"¿Cómo pedir de la nada sexo? ¿Acaso no se respetaba a sí mismo?, realmente no podía entender lo que pensaba"
Comenzare con un pequeño resumen, sé que será raro, pero es así mi vida. Hablare desde el momento en que llegue a esa nueva ciudad [rol], simplemente no deseaba encontrarme con un nuevo amor ni nada que se pareciere, solo quería disfrutar y sonreír día a día, tenía objetivo logrado. Muchos querían de cierto modo estar conmigo, aun me parece gracioso, a pesar de que me quería divertir, no era de la manera que lo hacían todos, de cierto modo mi vida sexual la quería mantener intacta sin hacerlo, reírme y disfrutar sin llegar a eso.
Día a día, disfrute de las cosas que llegaban sin buscarla. Recuerdo que comencé a hablar con uno que se llamaba Hwan… es lo único que recuerdo, apellido mejor ni hablar. Me caía bien, no lo veía como algo más, ya que siempre andaba en mi mundo, recuerdo que él me empezó a tirar onda y yo me alejaba, no quería, sinceramente debo ser uno de los seme que menos se cogen a los otros, esto no quiere decir que no tenga mis necesidades, pero siento que debo hacerlo con amor.
También comencé a conocer un chico, mucho menor que yo, Pyo, si… esa era su nombre, me caía bien pero tampoco me llamaba la atención físicamente. No puedo negar que en esta ciudad había unos chicos muy lindos, a lo mejor me gustaron muchos, pero como mi rumbo era otro no quería tomar en cuenta a eso.
Un día de borrachera junto a Hwan, no sé qué se me pasó por la mente, pero quería divertirme y llevar mi cuerpo al límite, solo basto una cruzada de miradas para saber que los dos buscábamos solo una cosa, sexo. De un momento a otro los dos nos encontrábamos sin ropa teniendo sexo, porque era sin amor, no lo niego, la pase bien, mi cuerpo necesitaba algo por ese estilo, nunca lo respete así que de cierto modo me daba lo mismo que sintiera.
Después de esa noche de pasión y sexo, solo hablábamos de lo más normal, ninguno busco sentimientos en el otro, solo seguía mi vida.
Recuerdo también de que un día hablando con Pyo se me lanzo encima, me pidió sexo, realmente quede en un pequeño trance de shock, ¿Cómo pedir de la nada sexo? ¿Acaso no se respetaba a sí mismo?, realmente no podía entender lo que pensaba, aunque no podía hablar de sexo sin amor si hace poco ya lo había hecho. Me sentía un idiota, aun lo soy, realmente no sabía si darle placer o no, me encontraba acorralado, deje que se le pasara desviando el tema de algún modo.
Un día vi a un chico triste, quería comenzar a ser más sociable, me acerque y solo lo mire, me mostro una pequeña sonrisa y comenzamos a hablar. Recuerdo haber pasado toda la noche conversando con él, me encanto ponerlo rojo, primer contacto que acercaba tanto. No me gusta el contacto físico si yo no soy el que los de, me ponen nervioso y aquel chico nuevo me ponía nervioso cuando se acercaba.
Luego de molestarlo unas horas ya era momento de alejarnos y de que cada uno siguiera a su hogar, ya estaba cansado así que simplemente cerré mis ojos, solo sentí una cálida sensación en mis labios, aquel chico nuevo me había dado un beso. Key, el nombre de mi perdición desde ese momento.


0 comentarios:
Publicar un comentario